Por
más que llore, no lloro,
no
lloro lo suficiente,
pues
me queda una espina
clavada
allá, muy adentro.
Así
espina a espina
ya
tengo yo un rosal;
la
suavidad de los pétalos
me
acaricia el sentimiento.
La
ternura de tus besos
si
me quieres dar consuelo.
El
terciopelo de tu piel
y
el perfume de tu pelo
pero
sin llantos ni espinas,
rosas
de color.... preciosas.
Fotos:Titania



