Envidio,
sin enjundia,
a
los mansos
que
aceptan la vida como viene,
no
les inquietan olores ni colores,
es igual.
A
los establecidos
que
no se plantean problemas existenciales,
que
viven, comen, duermen....
sin
hacerse demasiadas preguntas,
son felices.
A
los prudentes
que
no dicen lo que piensan
y
callan con admirable calma,
A
los fuertes
que
cuidan su cuerpo sobre todo
se
miman y se quieren
estarán sanos.
Y
es que yo, pobre de mí,
protesto
con frecuencia,
me
hago mil preguntas,
hablo
en demasía....
y
no sé cuidarme,
tengo
poco futuro.
Fotos:Titania
En el parque de Vioño (Coruña)