Aunque nuestros huesos crujan como puertas de castillo,
y "el perro boca abajo"
nos ponga muy amarillos,
en la "postura del árbol"
temblemos como membrillos,
y bajo el "puente"
no pase ni de papel un barquito.
Aunque "guerrero uno y dos"
no espante al enemigo,
suspiramos con alivio
en "la postura del niño".

Con las piernas para arriba
con las piernas para abajo,
que a derecha, que a izquierda
no hay esfuerzo sin trabajo.
Llega la relajación
que esperamos con fruición.
Aunque todo esto ocurra
no tiramos la toalla
y cada uno se lo curra
en vez de ir a la playa.
Con tu suave y dulce voz
nos acaricias, nos calmas;
así que esperamos Leire
verte el año que viene.Fotos: Titania