lunes, 28 de enero de 2013

Esperando a Torrente (A veces el silencio)

Hace catorce años, en una noche fría, con las calles encharcadas, llegó, por fin, Don Gonzálo Torrente Ballester a Ferrol, en su último viaje.
Yo le había estado esperando durante horas y pasando frío para darle el último adiós, para rendirle mi particular homenaje.
Yo que nunca he tenido ídolos de ningún tipo, allí estaba, preguntándome por qué permanecí a pié quieto tanto tiempo delante del ayuntamiento de Ferrol. Y es que Torrente, al margen de sus méritos como escritor, me inspiraba la ternura de aquel abuelo cabal y descreído que mas o menos todos hemos tenido, que es filosofía de vida, que nos hace pensar sin querer.

Mientras esperaba, reflexionaba en la poca importancia que damos muchas veces a nuestros mayores;
pozos de memoria y sabiduría.
¡Cuántas cosas se llevan con ellos cuando se van! ¡Qué solos nos dejan!.


A veces el silencio

Río Grande de Jubia
es la mejor elocuencia
cuando faltan las palabras adecuadas,
cuando los más profundos sentimientos
no tienen traducción,
cuando duele el alma
de dolor propio o ajeno....
A veces el silencio es lo mejor.

Cuando sentimos algo tan profundo
que no logramos expresar,
cuando el dolor del prójimo
es tan hondo
que no sabemos qué decir,
el mayor respeto es el silencio.
A veces el silencio es lo mejor....                                         Fotos: Titania

"Me faltan las palabras"
decimos con frecuencia,
el lenguaje está falto de vocablos
para contar los sentimientos
Camino de los sueños
que guardamos en algún recóndito lugar.
A veces el silencio es lo mejor...

Sólo los ojos, ojos que expresan
hablan desde dentro
y el mensaje es claro
si sabemos leerlos,
por eso es mejor callar......

y quedar .....a veces en silencio..

Ada

1 comentario:

  1. El silencio también son palabras...palabras mudas que solo se entienden con el corazón. Me gustaron mucho tus escritos! Saludos

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