Aquella música me sublimaba,
el tiempo parado,
el espacio olvidado,
la música impregnándolo todo:
guitarras, flautas, violines,
arpa, gaita, timbales.
Las notas penetran en mí
por todos los poros;
mi sangre se ha mutado,
glóbulos blancos, rojos y plaquetas
son ahora corcheas, semicorcheas,
fusas, semifusas,
que corren por el pentagrama de mis venas.
(decorado extraordinario)
se me hacen blandas, esponjas,
que como yo, absorben la música,
allí, atrapadas en sus muros,
quedan por siempre
amalgama de notas prodigiosas;
y no quiero volver a la realidad.....
y aquel baño de luz y de música
.....me purifica.
Fotos: Titania
Fotos: Titania

Me gustaría haber compartido contigo esa noche y la forma en que trasmites lo que has sentido acrecienta mi deseo.
ResponderEliminar