en el penúltimo escalón de la conciencia,tengo una musa situada
en la habitación del duerme-vela.
Mi lucha con ella es a veces terrible,
pues desde allí me dicta poemas,
versos preciosos, precisos, delirantes...
y los dice velozmente.
Entonces regreso a las clases infantiles,
cuando el profesor olvidaba dictar con lentitud.
¿ puede repetir ?
Quisiera decirle eso a mi musa
mientras lucho contra el sopor
que me empuja incansable
al precipicio de la inconsciencia.¡ tengo que escribir....o grabar...!
De regreso...y si recuerdo,
trato de retomar el poema.
Llamo a la musa y no acude..
¡ la muy.....!
Y mientras en el cuarto duerme-vela,
el poeta que allí se aloja tiene la clave,
guardado bajo siete llaves...
¡el poema de poemas!
Fotografías: Titania
Esta vez la inspiración se quedó el el cuarto que tú conocías y la atrapaste. Genial.
ResponderEliminarFollas