Cuando la veaís pasar (si la veis, es casi invisible); se la conoce por su mirada cansada, triste a veces; de unos cincuenta y tantos en adelante; casi siempre lleva un niño o más de la mano,un cochecito de bebé o un anciano del brazo y es raro verla sin una bolsa de compra.
Esta reina sin cetro ni corona, ni mucho menos trono; no solo no tiene lacayos, ella misma ejerce todos los oficios. A saber: administrativa, intendente, cocinera, lavandera, planchadora, limpiadora, decoradora, secretaria, entrenadora personal, puericultora, geriatra, psicóloga, enfermera....y si es mañosa: costurera, electricista, bordadora, tapicera.....etc....etc....Es además la telefonista de toda la familia (ocupada en otros menesteres).
Seguro que algo se me queda en el tintero (virtual, claro). La reina de su casa no tiene paga y en consecuencia no tiene retiro (de hecho no se retira si no es con los piés por delante,como se suele decir).
Esta joya, denostada e infravalorada por una estúpida sociedad superficial y materialista, tiene la paciencia del santo Job (que significa trabajo en inglés); muchas veces arrastra alguna enfermedad de las llamadas psicosomáticas (casi todas) y todos dan por hecho que ese ejercer de todo es lo normal.¿ Qué pasaría si se declarase en huelga ? Quitad vuestras propias conclusiones.
Las mías son que medio país (por lo menos) quedaría paralizado.
Polítcos, familias..., abrid bien los ojos y coronad a esa reina invisible que teneis delante de vuestras arrogantes narices.
Fotos:Titania

Deberías de escribir una columna de opinión en un periódico, que el nivel lo das de sobra...
ResponderEliminarUna vez, fuimos reinas por un día
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