martes, 13 de noviembre de 2012

Paraíso


Yo vivo en un rincón del Paraíso

que no me cobra nada

por llenarme los ojos con sus bellezas,

sus colores sorprendentes y cambiantes

en sus montañas, en sus campos, en su mar.

Yo vivo en un rincón del Paraíso

y me llegan muy a dentro sus olores

a tierra mojada, a sus hierbas,

a playa recién lavada;

hace un tiempo que mis ojos se tropiezan

con paredes de hormigón y

obstáculos extraños.

    ¿Quién me roba el paisaje de mi infancia?

Yo vivo en un rincón del Paraíso

que paga muy caro la locura del "progreso".

Me quedaba la MAR, la voz del mar,

(un millón de potros salvajes

trotando en praderas azules)

en ella lavo mis ojos, me lleno de luz,

me trago con ansia su yodo, sus aromas,

en ella se mecen mis pupilas,

que recortan y acarician sus blancos penachos

hasta la misma línea del horizonte,

 buzón de mis sueños imposibles.

¿Quién ha osado pintar sobre mi mar

un cuadro surrealista en negro?

¿Quién ha rotulado en negro indeleble

las sinuosas costas de mi Paraíso?

¿Quién le ha diseñado a mis peces de plata,

a mis gaviotas, a mis cormoranes,

un traje negro, denso, maloliente?

Hoy me pesa el corazón un poco más,

cargado como está de chapapote

a mis ojos suben, sin poder evitarlo,

"lágrimas negras" que no pueden limpiarse.

¿Por qué nos expulsamos de nuestro Paraíso?.



Noviembre de 2002               (fotos: Titania)





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