Yo
vivo en un rincón del Paraíso
que
no me cobra nada
por
llenarme los ojos con sus bellezas,
sus
colores sorprendentes y cambiantes
en
sus montañas, en sus campos, en su mar.
Yo vivo en un rincón del Paraíso
y
me llegan muy a dentro sus olores
a
tierra mojada, a sus hierbas,
a
playa recién lavada;
hace
un tiempo que mis ojos se tropiezan
con
paredes de hormigón y
obstáculos
extraños.
Yo
vivo en un rincón del Paraíso
que
paga muy caro la locura del "progreso".
Me
quedaba la MAR, la voz del mar,
(un
millón de potros salvajes
trotando
en praderas azules)
en
ella lavo mis ojos, me lleno de luz,
me
trago con ansia su yodo, sus aromas,
en
ella se mecen mis pupilas,
que
recortan y acarician sus blancos penachos
hasta
la misma línea del horizonte,
buzón de mis sueños imposibles.
buzón de mis sueños imposibles.
¿Quién
ha osado pintar sobre mi mar
un
cuadro surrealista en negro?
¿Quién
ha rotulado en negro indeleble
las
sinuosas costas de mi Paraíso?
a
mis gaviotas, a mis cormoranes,
un traje negro, denso, maloliente?
Hoy
me pesa el corazón un poco más,
cargado
como está de chapapote
a
mis ojos suben, sin poder evitarlo,
"lágrimas
negras" que no pueden limpiarse.
¿Por
qué nos expulsamos de nuestro Paraíso?.
Noviembre de 2002 (fotos: Titania)

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